domingo, 13 de abril de 2014

Antología poética española. Jorge Guilén


 Deberes de Semana Santa I.

Nota: Los datos aparecen adrede de forma esquemática y descohesionada para que cada alumno los reelabore.
Jorge Guillén

Biografía
Nació en Valladolid en 1893 y murió en 1984 en Málaga
Fue profesor universitario en París, Oxford, Sevilla, Murcia y los Estados Unidos.
Miembro de la Generación del 27.

Estilo de su poesía
Se lo define a menudo como un poeta “intelectual”, aunque su poesía parte a menudo del goce sensorial, de la plenitud vital, porque Guillén extrae sentimientos e ideas universales de estas experiencias concretas (es decir, llega a conclusiones generales y universales sobre momentos concretos).
Su poesía se caracteriza por presentar un lenguaje muy elaborado, sintético, condensado. Su poesía requiere un esfuerzo intelectual por parte del lector no por la forma, que aparentemente es sencilla, sino por su densidad.

Unidad de su obra
Guillén concibió su obra como un todo, de manera que todos sus libros han quedado englobados en el título Aire nuestro. Su poesía presenta los siguientes ciclos:

1.       Cántico: en su primera edición constaba de 75 poemas (1928) y en la versión definitiva (1950) de 300. Durante muchos años fue el único libro del poeta. Su título debe recordarnos al “Cántico espiritual” de San Juan de la Cruz. En ambos casos el vocablo “cántico” connota la idea de “acción de gracias” o “alabanza”.  Cántico es un libro jubiloso, optimista,  una celebración entusiasta de la vida, y el poeta se complace al contemplar todo lo creado. “El mundo está bien hecho”, dirá. Guillén cantará al amanecer, al mediodía, a la plenitud; el amor será visto como el momento y el sentimiento culminante de la existencia y se percibirá y hablará de la muerte de manera serena.
2.       Clamor: el libro se compuso entre 1950 y 1963. Su título nos informa del sentimiento que lo invade. El poeta desea protestar de forma constructiva y positiva ante las injusticias y miserias del mundo (persecuciones, guerras, terror atómico, etc.) Son poemas, que desde el testimonio, dan fe del mal en todas sus formas.
3.       Homenaje: publicado en 1967. Recoge poemas que recrean diversos personajes históricos.

Guillén publicó además Y otros poemas (73) y Final (82)


Actividades


1.       Resuma brevemente el poema.

2.       Resuma el tema del poema en un sintagma.

3.    En los versos 41-44 se puede localizar la tesis. Identifícala, cópiela y coméntela.

4.    Analice la métrica de la sección cuarta del poema.

5.            Compare los contenidos de la primera estrofa y de la última. ¿Qué tipo de estructura confiere al poema?

6.            Copie a continuación ejemplos de las siguientes figuras retóricas utilizadas en el poema:

                Anáfora:


                Asíndeton:


                Polisíndeton:


Hipérbaton:


Metáfora:


8.            Comente el estilo del poema

10.          Determine la función sintáctica de los constituyentes marcados en negrita en el poema.

11.          Determine la categoría gramatical de las palabras subrayadas.

12.          ¿Qué función del lenguaje predomina en este poema? Justifique su respuesta.

13.          Determine si predominan las oraciones simples o compuestas en la primera sección.

Más allá (Cántico, 1928)

(El alma vuelve al cuerpo,
se dirige a los ojos
y choca) - ¡Luz! Me invade
todo mi ser. ¡Asombro!
Intacto aún, enorme,
rodea el tiempo... Ruidos
irrumpen. ¡Cómo saltan
sobre los amarillos
todavía no agudos
de un sol hecho ternura
de rayo alboreado
para estancia difusa,
mientras van presentándose
todas las consistencias
que al disponerse en cosas
me limitan, me centran!
¿Hubo un caos? Muy lejos
de su origen, me brinda
por entre hervor de luz
frescura en chispas. ¡Día!
Una seguridad
se extiende, cunde, manda.
el esplendor aploma
la insinuada mañana.
Y la mañana pesa,
vibra sobre mis ojos,
que volverán a ver
lo extraordinario: todo.
Todo está concentrado
por siglos de raíz
dentro de este minuto,
eterno y para mí.
Y sobre los instantes
que pasan de continuo
voy salvando el presente,
eternidad en vilo.
Corre la sangre, corre
con fatal avidez.
a ciegas acumulo
destino: quiero ser.
Ser, nada más. Y basta.
Es la absoluta dicha.
¡Con la esencia en silencio
tanto se identifica!
¡Al azar de las suertes
únicas de un tropel
surgir entre los siglos,
alzarse con el ser,
Y a la fuerza fundirse
con la sonoridad
más tenaz: sí, sí, ,
la palabra del mar!
Todo me comunica,
vencedor, hecho mundo,
su brío para ser
de veras real, en triunfo.
Soy, más: estoy. Respiro.
Lo profundo es el aire.
La realidad me inventa,
soy su leyenda. ¡Salve!
II
No, no sueño. Vigor
de creación concluye
su paraíso aquí:
penumbra de costumbre.
Y este ser implacable
que se me impone ahora
de nuevo –vaguedad
resolviéndose en forma
de variación de almohada,
en blancura de lienzo,
en mano sobre embozo,
en el tendido cuerpo
que aun recuerda los astros
y gravita bien– este
ser avasallador
universal, mantiene
también su plenitud
en lo desconocido:
un más allá de veras
misterio, realísimo.
III
¡Más allá! Cerca de veces,
muy cerca, familiar
alude a unos enigmas.
Corteses, ahí están.
Irreductibles, pero
largos, anchos, profundos
enigmas –en sus masas.
Yo los toco, los uso.
Hacia mi compañía
la habitación converge.
¡Qué de objetos! Nombrados,
se allanan a la mente.
Enigmas son aquí
viven para mi ayuda,
amables a través
de cuanto me circunda
sin cesar con la móvil
trabazón de unos vínculos
que a cada instante acaban
de cerrar su equilibrio.

IV
El balcón, los cristales,
unos libros, la mesa.
¿Nada más esto? Sí,
maravillas concretas.
Material jubiloso
convierte en superficie
manifiesta a sus átomos
tristes, siempre invisibles.
Y por un filo escueto,
o al amor de una curva
de asa, la energía
de plenitud actúa.
¡Energía o su gloria!
En mi dominio luce
sin escándalo dentro
de lo tan real, hoy lunes.
Y ágil, humildemente,
la materia apercibe
gracia de Aparición:
esto es cal: esto es mimbre.
V
Por aquella pared,
bajo un sol que derrama,
dora y sombra claros
caldeados, la calma
soledad varía.
Sonreído va el sol
por la pared. ¡Gozosa
materia en relación!
Y mientras, lo más alto
de un árbol –hoja a hoja
soleándose, dándose,
todo actual– me enamora.
Errante en el verdor
un aroma presiento,
que me regalará
su calidad: lo ajeno,
lo tan lejano que es
allá en sí mismo. Dádiva
de un mundo irremplazable:
voy a por él a mi alma.
VI
¡Oh perfección! Dependo
del total más allá,
dependo de las cosas.
Sin mi son y ya están
Proponiendo un volumen
que ni soñó la mano,
feliz de resolver
una sorpresa en acto.
Dependo en alegría
de un cristal de balcón,
de ese lustre que ofrece
lo ansiado a su raptor,
y es de veras atmósfera
diáfana de mañana,
un alero, tejados,
nubes allí, distancias.
Suena a orilla de abril
el gorjeo esparcido
por entre los follajes
frágiles. (Hay rocío.)
Pero el día al fin logra
rotundidad humana
de edificio y refiere
su fuerza mi morada.
Así va concertando,
trayendo lejanías,
que al balcón por países
de tránsito deslizan.
Nunca separa el cielo.
Ese cielo de ahora
–aire que yo respiro–
de planeta me colma.
¿Dónde extraviarse, dónde?
Mi centro es este punto:
cualquiera. ¡Tan plenario
siempre me aguarda el mundo!
Una tranquilidad
de afirmación constante
guía a todos los seres,
que entre tantos enlaces
universales, presos
en la jornada eterna
bajo el sol quieren ser
y a su querer se entregan
fatalmente, dichosos
con la tierra y el mar
de alzarse a lo infinito:
un rayo de sol más.
Es la luz del primer
vergel, y aún fulge aquí,
ante mi faz, sobre esa
flor, en ese jardín.
Y con empuje henchido
de afluencias amantes
se ahínca en el sagrado
presente perdurable
toda la creación,
que al despertarse un hombre
lanza la soledad
a un tumulto de acordes.


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